Cuadro de Palmeral
pintado en La Torre de les Maçanes el 3 de mayo.
¡LA TORRE DE LES MAÇANES MON AMOUR!
Por Carlos Bermejo
Capítulo aparte merecen la singularidad urbana del maravilloso, encantador y bien cuidado pueblo de Torremanzanas, con sus empinadas y tortuosas calles, sus ventanas y balcones esplendidos de adornos florales diversos, entre los cuales sobresalen gitanillas y geranios, rododendros, azaleas y camelias y rosas de todos los colores, que parecían decir a los pintores: “¡ Por favor pintarme antes de que muera!”. Con su recóndito y umbrío PARQUE de olmos aun no heridos por el rayo de la grafiosis, que los está matando en toda Europa, y en el que mientras comíamos bajo sus acogedoras y frescas sombras, cantaba un ruiseñor que se diría lo había contratado la Comisión para acentuar por medio de sus trinos, el sentido del gusto al saborear las exquisitas, múltiples y abundantes viandas del estupendo refrigerio, que nos servían a pie de mesa encantadoras y guapas féminas y restantes miembros masculinos de la diligente Comisión, que nos trataban así “a cuerpo de Rey”.Todo eso y mucho más tenemos que agradecer a los integrantes de la Comisión de Fiestas de este 2008, que rayaron a la altura de la mejor nobleza: la que agasaja con la sutil elegancia de hacerte creer que eres tú el que le favoreces. Porque si bien es cierto que nuestros asociados contribuyeron al esplendor de un acontecimiento para el recuerdo, no es menos cierto que ellos pusieron el esfuerzo y los medios, para que de ahora en adelante podamos decir:













